El estado de tu piel refleja las condiciones en las que se encuentra tu salud, que en estos días agitados de seguro se vio afectada por el stress. Por lo menos con dos meses de anticipación dedícate a iniciar un tratamiento intenso en el que tu piel reciba los cuidados que merece, no esperes la última semana para preocuparte por este órgano tan importante. Aunque las cremas ayudan a lograr una piel saludable, esto es, en gran medida, reflejo del estado interno del organismo, y la dieta juega un papel primordial para mantenerla en óptimas condiciones.
Es fundamental no estar demasiado tiempo en lugares cerrados o contaminados.
Hay que ingerir alimentos ricos en fibra, para evitar el estreñimiento, una de las causas principales de los problemas cutáneos. Aunque se suprima o reduzca el consumo de azúcar, no deben eliminarse los hidratos de carbono, contenidos en cereales, frutas y demás, de nuestro plan alimenticio.
Debemos tomar al menos ocho vasos de agua al día (si se quiere se pueden incluir tés y jugos de frutas), para garantizar la hidratación interna de la piel.
Hay un aspecto que a menudo se confunde, con consecuencias desastrosas para nuestra piel. Sobre todo las chicas jóvenes que hacen dietas para mantenerse muy delgadas, de un momento a otro eliminan "todas" las grasas de su rutina alimentaria. Eso es un error grave. Aunque estemos en una dieta adelgazante, no es en absoluto aconsejable suprimir por completo las grasas. La piel y en general todo nuestro organismo, necesita cada día una cantidad de aceites, que algunos expertos calculan en tres cucharadas soperas rasas. Las grasas que deben ingerirse, monoinsaturadas y poliinsaturadas, se encuentran en los aceites de oliva, de maíz y de girasol entre otros. Lo que sí debe reducirse son las grasas de origen animal.